Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Johann Wolfgang Goethe

viernes, 21 de enero de 2011

Mareros hondureños en el Mochilazo Jesuita

Jorge Atilano González Candia sj

enero 14, 2011 in Campamentos, Red Acompañamiento, Red Juvenil, Vocaciones

31 de diciembre de 2010

Querido Luis:

Del 14 al 22 de diciembre estuve en una experiencia con jóvenes que le llamamos Mochilazo Jesuita, la cual consiste en caminar por comunidades indígenas de Chiapas teniendo varios momentos de oración. Éramos 23 personas en esta peregrinación orante, y un día caminamos y un día estamos en la comunidad. Fue hermoso caminar en silencio, reflexionando lo vivido durante la comunidad, contemplar la naturaleza, los árboles, el cielo… uno siente una armonía que inmediatamente te contacta con Dios.

En mi mochila llevaba pocas cosas, pues tenemos que caminar llevando la mochila al hombro, pero en el corazón llevaba muchos nombres y experiencias, y quiero decirte que las vivencias en Honduras me acompañaron en este viaje. Los rostros que encontré en Honduras estuvieron caminando conmigo en estos días. Viví el mochilazo caminando físicamente en Chiapas pero con una parte de mi corazón en Honduras.

Recuerdas que te platiqué de mi visita a la Colonia San Jorge, en El Progreso, Yoro, ahí encontré una mirada que me acompañó estos días. La mirada de aquel joven que me apuntó con la pistola cuando me acerqué al campo de futbol. Dicen que la mirada es la puerta del alma, pues ahora me doy cuenta de que en esa mirada del joven vi mucho miedo. Y es una mirada que me contrasta con las miradas que encontré en las comunidades indígenas de Chiapas. Uno reconoce la luz cuando ha habido oscuridad.

Me llama la atención que los hermanos indígenas sean tan desprendidos de su maíz, su frijol, sus gallinas, su dinero y su tiempo. Fíjate que esos 9 días las comunidades nos alimentaron, siempre con mucha alegría y esperanza. Me llamó la atención que antes de matar a las gallinas se hiciera una bendición para que al compartirlas Dios diera más gallinas. Me conmovió cómo esta gente le gusta hacer oración de manera comunitaria y que la hacen con una gran fe a Dios. Ante la pobreza y la enfermedad, la gente sabe que Dios no los abandona. Hay una gran confianza, sí, una gran confianza en Dios, en la comunidad y en quien los visita.

Estas comunidades tienen una gran confianza en Dios que les hace confiar en el futuro, confiar en el hermano, confiar en que la última palabra la tiene Dios y no la enfermedad o la pobreza. Sin embargo, yo tengo la certeza de que la mirada de aquel joven que me apuntó con el arma era de miedo, un miedo al futuro, miedo al fracaso, miedo a perder, miedo a la escases, miedo al abandono y miedo al otro. Es el miedo lo que está dominando muchas de nuestras decisiones y entramos en la lógica de arrebatarnos las cosas para sobrevivir. La pérdida de la confianza en Dios tiene que ver con el incremento del miedo a quedarse fuera y la desconfianza hacia el otro.

Esto lo noto con muchos de ustedes que han decidido dejar la pandilla, el motivo ha sido el nacimiento del hijo o la hija, el cariño a la mamá o a la novia, pero lo que ha sostenido una decisión es la confianza en Dios. Los miedos nos pueden ayudar a ser prevenidos pero no podemos dejarnos llevar por ellos. Dios pone en nuestro corazón deseos que nos acercan más a Jesús y desde los cuales podemos tomar decisiones acertadas para nuestra vida.

Me dio mucho gusto ver la foto con tu hija, se nota la alegría en sus ojos, espero que el cariño los traslade al amor de un Dios que no deja de trabajar por cada uno de nosotros a través de todas las cosas creadas, como lo dice San Ignacio de Loyola,

Con cariño y admiración,