Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Johann Wolfgang Goethe

lunes, 26 de noviembre de 2012

La SEGOB de Peña Nieto - Rubén Aguilar

Publicado en El Imparcial/El Economista

El diseño de la Secretaría de Gobernación (Segob) del gobierno que va a encabezar el presidente Enrique Peña Nieto, que se supone estará a cargo de Miguel Ángel Osorio Chong, pienso que falla tanto en su concepción política como también en la administrativa.

En política todo es comunicación y el mensaje que se manda a la sociedad con la nueva Segob es negativo. En los tiempos que ahora corren en México y en el mundo no pueden estar juntos, es un claro error, el aparato coercitivo del Estado y el propio de la negociación.

La supresión de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), que tantos problemas tuvo a lo largo del sexenio del presidente Calderón, sobre todo al final, puede estar justificada, pero en todo caso lo que se tendría que haber creado era un ministerio o secretaría del interior, como existen en muchos países del mundo.

El reunir en una sola dependencia todas las instancias de seguridad del Estado, para darles nuevos y superiores niveles de coordinación y elevar su eficacia es algo que tiene sentido y va en línea con lo que ahora se hace en el mundo. Ésa, sin duda, es una buena decisión.

La instancia de negociación y distensión política del gobierno, para que sea creíble y aceptada por los distintos actores sociales, debe ser ajena y claramente distinta a la que se hace cargo del aparato coercitivo, que es legítimo y todo Estado necesita.

El mensaje que ahora se manda a la sociedad es que quien tendrá bajo su mando la coerción también se hará cargo de la negociación. La lógica que se percibe en el diseño no es la democrática y negociadora. Da miedo, de entrada, que en una misma instancia y bajo un mismo mando estén las dos.

La propuesta que se ha dado a conocer a los medios, que me confirman amigos priístas, plantea algunas preguntas: ¿Por qué voy a dialogar y negociar con quien me reprimió? ¿Qué libertad de expresión y qué confianza puedo tener en la mesa de negociación si mi contraparte detenta los instrumentos del poder coercitivo? ¿Qué otra instancia de negociación queda después de ésta?

Al problema anterior habría que añadir el propio del gigantismo. El diseño administrativo, que funde a las anteriores SSP y Segob, va en sentido contrario a la lógica de la simplificación y adelgazamiento de las estructuras de la administración pública. Se ha creado ahora un gigante de dos cabezas.

Las estructuras con funciones dobles, que no tienen bien definido el foco de acción o que el mismo es ambivalente, como en la actual Segob, tienden a convertirse, muy pronto, en estructuras burocráticas, altamente jerarquizadas y muy ineficientes.

Sorprende que un gobierno que se dice moderno y quiere distanciarse de las viejas maneras adopte una concepción política y un modelo administrativo que en el pasado ya probó ser ineficiente y se prestaba a abusos. Ya veremos lo que ocurre. Por lo pronto habrá que seguir con cuidado el trabajo que realice la nueva Segob.