Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Johann Wolfgang Goethe

sábado, 13 de agosto de 2011

¿Dureza o ingenio? - Ernesto Camou - Sobre la "mano dura" de Calderón

¿Dureza o ingenio?

Ernesto Camou Healy
Publicado en El Imparcial de Hermosillo, Sonora



“Mientras más violentos sean los criminales y más se metan con la gente intimidándola, amenazándola o secuestrándola, más duro tenemos que enfrentarlos porque no vamos a permitir que pretendan apoderarse de nuestras comunidades, de nuestras familias” –afirmó el presidente Calderón en Michoacán, la semana pasada.

Suena lógico, incluso puede parecer la respuesta adecuada, si se olvida uno del contexto y de la historia: es cierto que hay en el país bandas criminales que se meten con la gente, que la aterrorizan y amenazan. Que hay secuestros, asaltos y asesinatos: se han acumulado, en lo que va del sexenio de Calderón, por lo menos 50,000 muertes para probarlo…

No hay discusión sobre la saña y la sevicia de los criminales; las fosas clandestinas y las ejecuciones en masa son pruebas fehacientes. Lo que no resulta tan prístino es la estrategia: “mientras más violentos ellos, más duros nosotros…” El clásico si tú me pegas, yo te golpeo más fuerte… a ver quién aguanta más… con algunos matices que conviene explicitar:

En primer lugar, en la pelea el ejecutivo juega un papel de coach desde la esquina, es obvio que no se podría esperar otra cosa, pero también parece evidente que no da la impresión de conmoverse con los golpes que recibe su pupilo –la sociedad; y también resulta claro que como estratega sólo alcanza a proferir el clásico “tú ve para adelante y no dejes de golpear”, y su apuesta es que ellos se cansarán primero…

Pero eso no ha sucedido: ni las fuerzas de seguridad van siempre para adelante, ni la delincuencia parece cercana al cansancio. Y cuando se asesta un golpe, espectacular si se quiere, la recuperación del enemigo sorprende, y suele suceder que inmediatamente después hay una reacción multiplicadora de la violencia, producto de la dispersión de los grupos subordinados.

En segundo término, ir para adelante y golpear no parece mucha estrategia, ni demasiado inteligente, si no viene acompañada de un diseño de los modos para obtener la información que permita una cierta eficacia, minimizar los costos y proteger en la medida de lo posible a la sociedad.

Da la impresión de que no ha habido un proyecto bien pensado para afrontar el problema: saltan a la vista varios puntos frágiles en las maniobras, uno de ellos es que se entró a la lucha sin reparar que el enemigo está infiltrado en las filas de nuestros peleadores, lo que hace de buena parte del esfuerzo una vía segura para la derrota.

Pero las energías se han concentrado en el fenómeno más evidente, en el trasiego, la violencia, los asaltos y secuestros, a los que se responde, dice, con más fuerza y mayor ímpetu; pero que, después de casi cinco años de ensayos impulsivos, sólo parecen haber incrementado el problema. A la captura o muerte de un capo principal, sucede una etapa de dispersión de la delincuencia, más crueldad y menos astucia, y un surgimiento de nuevas empresas delictivas.

Cuando se descabeza un cártel, los grupos sometidos por la cabeza se descontrolan y suelen estar impedidos para armar operaciones mayores para llevar el estupefaciente al otro lado: no tienen ni la pericia, ni los recursos para ello; pero se saben libres para intentar otros modos de hacerse de dinero: la extorsión, el asalto o el secuestro. Y eso no parecen haberlo previsto los estrategas del gobierno… o no les importa si su sólo objetivo es impedir que la droga llegue a los Estados Unidos…

Mientras se descabecen bandas, pero no se conozcan a fondo sus mecanismos y sus modos de operar, y no se toque a fondo la estructura financiera que las soporta, sólo se propiciará o bien una guerra al interior de los grupos por controlar esos capitales, o un arreglo para repartirlos y formar en vez de uno, varios cárteles, seguramente apresurados por competir y controlar territorio y actividad…

Todo apunta a que la táctica de Calderón carece de ingenio, es más impetuosa que calculada, más fogosa que inteligente; y si bien no se pueden negar algunos logros, pasajeros y de corto alcance, el costo para la sociedad parece desmesurado: no se trata de no enfrentar, sino de hacerlo con algo más que fuerza bruta: con ingenio y con preocupación por el cuerpo social…