Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Johann Wolfgang Goethe

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los viernes... De Guillermo Ortiz

A propósito del chiste que anexo a continuación Guillermo Ortiz hace una reflexión interesante... la comparto:

Un día se muere un tipo y se encuentra en el infierno. Mientras tiritaba de
desesperación tuvo su primer encuentro con el diablo:

"¿Qué te pasa, cabrón?", le cuestiona el diablo.

"¿Qué te parece? ¡Estoy en el infierno!"

"No está tan mal. Actualmente tenemos un montón de diversión aquí.
¿Te gusta beber?"

"Seguro, amo el alcohol".

"Bueno, vas a amar los lunes entonces. Los lunes todo lo que hacemos es beber
whisky, tequila, vino... bebemos hasta que reventamos y luego bebemos un poquito
más".

"Je, je, suena grandioso".

"¿Eres fumador?"

"Más de lo que crees".

"¡Perfecto, vas a amar los martes! Conseguimos los cigarros más finos de todo el
mundo y fumamos hasta que vomitamos los pulmones. Si te agarras cáncer, no hay
problema: ya estás muerto".

"¡Guau!"

"Apuesto a que te gusta el juego."

"Sí, en realidad, sí".

"Bien, porque los miércoles ! es el día del juego: ruleta, black jack, carreras
de caballos; lo que quieras. Hasta hemos abierto una mesa de strip-poker".

"¡Mierda, nunca antes había jugado strip-poker!"

"Bueno, ahora puedes. ¿Te gustan las drogas?"

"Sí, amo las drogas. No querrás decir qué...?"

"¡Exacto! Los jueves es el día de las drogas. Puedes meter tu cabeza en un bol
de crack. Fumar un porro del tamaño de un submarino. Puedes hacer lo que quieras
con las drogas y si se te va la mano con la dosis, está todo bien: ya estás
muerto.

"¡Carajo, nunca imaginé que el infierno fuera un lugar con tanta onda!"

"¿Eres maricón?"

"¡ Nooo!"

"Uta........


vas a odiar los viernes".


Simpática, irónica y puntillosa historia del infierno que remata con aquello de "vas odiar los viernes;" y es que la frontera entre el placer y el dolor frecuentemente es rebasada entre quienes llevan la vida a los extremos y pagan el precio por su enjundia. El tema de los excesos por las drgas en más filosófico que de salud pública aunque los precios los pagamos con recargos e intereses en el ámbito social y político. La libertad tiene su precio, límites y consecuencias. Meterse a una gran fiesta de placer tiene su precio y sus consecuencias. En esta parte no se puede ser selectivo en cuanto a tomar sólo la parte buena y omitir lo demás.
Resulta un tanto irónica y lastimera la referencia al "Infierno" en que pareciera estar convertido este país con luces, música y bailarinas en el escenario, grandes mesas aderezadas con polvillo blanco (al parecer talco mennen) y al mismo tiempo con un traspatio más parecido a un rastro municipal de 5a categoría en el que en lugar de matar reses procesan a los enemigos del cartel en turno que manda en la "plaza".
Al tiempo, son escalofriantes los mensajes, videos y narcocorridos que circulan en internet haciendo apología del narco por valiente, por su trabajo del que se mantienen (como si fueran mdoestos empleados vendedores de piso en una tienda de Coppel) mientras que la realidad resultante es un poco más escalofrante que la peor película de horror gratuito de Hollywood.

A medio noviembre 2010 nos desayunamos con la ejecución de el joven ex-gobernador de Colima y se siguió con que acribillaron por la tarde de este martes a tres personas a dos cuadras de Plaza del Sol (por la avenida López Mateos) con el mejor estilo narquillo: ráfagas de metralla contra las personas que estaban en su automóvil. Ese mismo martes 23 de noviembre me llegó un mensaje en el que un supuesto narco anuncia que en Guerrero y en Morelos de esta semana "arreglarán" las cosas en casa, aniquilarán a sus enemigos porque cuidan su "plaza" que es algo así de donde sacan para "comer" y lo equiparan con algo suyo muy querido por cierto y los daños colaterales son cosas de la vida. Del narco y otras historias sumidas en una desconcertante degradación (el infierno de Dante tenía 7 pisos para odiar los viernes y el resto de la semana) es lo propio. Es de reclamarse la imbecilidad con el que se desempeñan ciertos sectores de los gobiernos. Por ahí hay un camino para hacer algo al respecto; convertir el coraje en acción política responsable y empezar a desalojar de los espacios públicos a los sacristanes extraviados que confundieron el interés público con una notaría parroquial. Del dinosaurio y sus cachorritos habrá qué hacer mejor el cálculo porque no conviene justificar las calamidades diciendo que en Korea sí que están más fritos que nosotros. Es posible arreglar esta casa y cambiar el infierno federal, prevenir los pozoleros que hoy están en primaria y poner límites a quienes piensan que pasarse de rosca con este país es un deporte de impunidad que se equipara a un "jale" ordinario, esto es, un trabajo digno y decoroso.
Seguimos en contacto.
Guillermo Ortiz Vázquez